Picture credit score: © John Jones-Imagn Photographs
Traducido por Miguel Boada Nájera
Los Miami Marlins cambiaron al C Liam Hicks a los Tampa Bay Rays por el IF Brayden Taylor, el LD Jacob Kisting, y el SS Adrián Santana.
Aproximadamente cuando se había jugado un mes de la temporada, escribí un artículo titulado “Baseball: The Quest for Extra Guys”. Finales de abril es un tiempo muy malo para escribir sobre beisbol, a menos que no te preocupe estar en lo correcto. Lo mejor que puedes hacer es ofrecer argumentos de buena fe acerca de por qué ciertos jugadores podrían ser reales de un momento a otro, y esperar a que la gente olvide cuando no lo son. Opté por un enfoque que iba en otra dirección: escribí acerca de jugadores que podrían ser buenos pero sobre todo que sería divertido que lo fueran. Claro, ese recurso no cambiaba la esencia del ejercicio: Cam Smith seguirá siendo Cam Smith, otra víctima de la herramienta del bateo. Austin Martin volvió a poner los pies sobre la tierra y casi la atravesó. Luis Campusano—bueno, se lesionó poco después, lo que hace que su línea de bateo de .304/.403/.500 sea aún más graciosa ahora de lo que fue entonces-. Pero tampoco me dan puntos por eso.
Luego está Liam Hicks. Me equivoqué con un jugador con el que terminé acertando. En resumen, escribí que “tiene seis cuadrangulares, y parece igual de possible que termine con esos mismos seis palos de vuelta entera a que logre otros seis.” El hecho de que tuviera que editar esa frase a última hora, porque cuando la escribí unas horas antes tenía cinco cuadrangulares, probablemente fue una señal. Ese número, totalmente a su favor y en contra mía, ahora es de 14 y contando. Hicks no ha mantenido el mismo ritmo ofensivo que tuvo en abril en los números más visibles, pero su DRC+ se ha mantenido firme en 113. Simplemente es un buen bateador.
Su enfoque no ha cambiado y quizá la mejor forma de describirlo sea “Taylor Ward, pero poniendo un mínimo de esfuerzo.” Hicks no es precisamente un bateador agresivo pero está en el décimo percentil entre los titulares calificados en frecuencia del swing. Mientras Ward simplemente espera negociar la base por bolas o su siguiente turno al bat, Hicks es un bateador de contacto estilo Arráez/Hoerner, perfectamente capaz de sobrevivir dando batazos de foul hasta pegar un sencillo por encima de la cabeza del segunda base teniendo dos strikes en la cuenta. A diferencia de los otros dos, que pueden hacerle swing a la primera bola porque nada en la vida es comparable al sentimiento de batear un sencillo, Hicks esperará pacientemente para ver si se pone en una cuenta favorable para el bateador y solo si llega a ponerse atrás en la cuenta comenzará a abanicar con más agresividad. Incluso entonces, su habilidad para hacer contacto es tan buena que puede castigar un pitcheo equivocado sin importer la cuenta, siempre y cuando el pitcher sea derecho. Eso explica sus 14 cuadrangulares, que de manera combinada apenas han viajado unas 35 filas en las tribunas. Esa combinación de paciencia, habilidad para poner el bat sobre la pelota, la capacidad para reconocer errores del pitcher, y ciertas limitaciones físicas, conforman un repertorio de herramientas que realmente son divertidas de ver.
En Hicks, Tampa finalmente encontró la calidad y presencia estable detrás del residence que la franquicia no tenía desde… ¿Mike Zunino? ¿José Molina? Hicks no es especialmente destacado, como suele decirse, pero las nuevas reglas prácticamente han ocultado sus limitaciones para ejecutar el encuadre y su brazo ha pasado de “malo” a “malo pero lo olvidas al poco rato”. Los Marlins preferían repartir su tiempo entre la primera base, la receptoría y como bateador designado, al inicio period por la presencia del gran prospecto Agustín Ramírez, pero después de ser enviado a ligas menores fue por la inesperada aparición de Joe Mack. Los Rays no van a tener que desarmar el roster para encontrar tiempo de juego para él, aunque vale la pena señalar, ya que probablemente no vuelva a tener oportunidad de decirlo, que Nick Fortes está teniendo una temporada aceptable y puede tener la oportunidad de compartir tiempo de juego en la posición, siendo titular contra lanzadores zurdos.
El desplome del equipo de Miami en la segunda mitad del calendario, y el surgimiento de Rock, convirtieron a Hicks en una pieza de la que podían prescindir, aun cuando Ramírez está bateando de manera aceptable en la succursal Triple-A en Jacksonville. Pero considerando que no es mejor catcher que Hicks, y probablemente sea peor, y sabiendo que Hicks no será eligible para el arbitraje sino hasta 2028, este cambio deja una sensación incómoda para Miami. Probablmente los Marlins sintieron que debían aprovechar el momento para vender caro a un agente libre de ligas menores y novato de 26 años de edad, pero sus métricas subyacentes y sus características poco comunes no apuntan precisamente a que sea un golpe de suerte. Hicks es un buen pelotero y es entretenido verlo jugar y los aficionados tenían derecho a ilusionarse con verlo formar parte del próximo equipo competitivo de los Marlins. Este cambio pospone un poco más el sueño, pero creo que eso no es nada nuevo.–Patrick Dubuque
Prospectos
Brayden Taylor, IF Con solo 24 años de edad, Taylor ha pasado de ser un prospecto rodeado de expectativas que perdió brillo y que ahora parece estar recuperando ese standing después de haber sido drafteado en la primera ronda en 2023. Originalmente quick cease y ahora tercera base y en ocasiones segunda base, el egresado de TCU parece haber recuperado su tendencia de tener un swing que hace daño desde el lado izquierdo del plato, exprimiendo al máximo un poder pure que, en realidad, es bastante limitado. Aunque el perfil de dirección de sus batazos no ha cambiado de manera significativa respecto al año pasado, se ha ponchado menos y ha generado mucho más con su contacto, registrando lineas de .284/.384/.513 en Doble-A Montgomery. Con esto, las comparaciones con Brandon Lowe vuelven a tomar fuerza.
Jacob Kisting, LD Como se mencionó recientemente en el ten pack, los resultados de Kisting han sido notablemente dominantes desde que llegó procedente de los Twins. El diestro de 1.96 metros tiene una recta que oscila de 90 a 95 mph, un slider, y un cambio con un ángulo bajo de salida que resulta incómodo para los bateadores, y con 23 años todavía tiene un margen para seguir desarrollándose.
Adrián Santana, IF Elegido en el Draft doce turnos después que Taylor hace tres años (pero proveniente de una preparatoria del sur de Florida), Santana sigue siendo, en esencia, el mismo jugador de siempre solo que en una mejor model. El parador en corto de baja estatura sigue mostrando muy poco poder pero este año en clase-A Alta redujo todavía más su porcentaje de ponches y está embasándose con mucha mayor frecuencia que en cualquier etapa anterior en su carrera profesional. Su techo está limitado por la falta de poder, pero la velocidad en las bases y una excelente defensa en la columna del cuadro suelen ser atributos que terminan abriendo oportunidades de jugar en las Grandes Ligas.—Ben Spanier
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