Picture credit score: © Katie Stratman-Imagn Photos
Traducido por Fernando Battaglini
Con el paso del tiempo, el cerebro traza circuitos mentales. Tus hábitos y ritmos generan expectativas, las cuales conllevan reacciones. A veces estas son saludables y otras resultan poco útiles; es, simplemente, parte del juego. El objetivo principal del cerebro consiste en captar tanta información como sea posible y procesar la mínima cantidad indispensable, todo ello mientras te mantiene en movimiento. Es cuestión de supervivencia.
Una forma de sortear esto para una persona como yo, cuyo cerebro es a menudo una crimson para atrapar medusas, consiste en apoyarse en los aforismos. He recopilado muchos a los largos de los años. Ya no recurro a ellos con tanta frecuencia, ya que con el tiempo he trazado un nuevo circuito psychological, pero algunos todavía perduran. Ya sean colgados a la pared o fijados en mi mente. Una píldora concisa que transmite una concept con rapidez suele ayudarme a reorientarme ¿Alguna que destaque en explicit? Presentarse constituye el 80% de cualquier cosa. El otro 20% consiste en quedarse. Es difícil presentarse y no siempre resulta interesante quedarse. El grado de dificultad o de atractivo no son necesariamente la esencia de una actividad; de hecho, a menudo no son más que obstáculos.
Cada primavera, los equipos se presentan para disputar partidos y los jugadores que los conforman buscan permanecer en ellos el mayor tiempo posible. La forma en que esto se materializa realmente se outline a lo largo de los meses siguientes; sin embargo, el béisbol se presta a que los jugadores se turnen. Existen días de descanso programados a los que se hace referencia con regularidad. Más allá de eso, la frase “gestión de carga” ha entrado en el léxico deportivo para quedarse.
El punto es que de lo que va del año, ya ha transcurrido un poco más de un tercio de la temporada, 530 jugadores han tenido una aparición al plato. De ellos, solo 26 han jugado en todos los partidos de su equipo. Incluso para los que están aquí más por las palabras que por los números, resulta evidente de inmediato que esa cifra representa menos de un jugador por equipo. A menudo se trata de jugadores estrella del calibre de Aaron Decide o Bobby Witt Jr.; de jugadores emblemáticos para la franquicia, como Bryan Reynolds; o, bueno… Ernie Clement; y es prácticamente un hecho que este número seguirá disminuyendo. Cada año solo un puñado de jugadores logra alcanzar semejante hazaña–si se tratara de una receta de cocina, la medida sería inferior a un puñado, sería tan solo una pizca. Incluso si tomamos en cuenta las épocas en la que esto period más ordinary, remontándonos unos 20 años atrás, la cifra apenas alcanza el 7% del whole de jugadores calificados.
Si profundizas más allá de los 26 jugadores que han participado en todos los partidos de sus respectivos equipos en lo que va de 2026, verás que 11 clubes no cuentan con ningún jugador que haya aparecido en todos sus encuentros: los Mets, Crimson Sox, Brewers, White Sox, Twins, Diamondbacks, Padres, Rockies, Athletics y Rangers. De cara a la jornada del lunes por la noche, solo dos equipos en toda la Liga tienen más de dos jugadores que hayan logrado esta hazaña: los Mariners, con Julio Rodríguez, Randy Arozarena y Cole Younger; y los Braves, con Matt Olson, Ozzie Albies y Austin Riley.
Entre este selecto grupo, es possible que solo haya un par de jugadores que logren participar en los 162 juegos, incluso si se mantienen sanos durante el año. Ninguno de los jugadores de los Mariners lo ha conseguido. Rodríguez y Arozarena estuvieron cerca en el pasado, ambos alcanzando los 160 juegos en 2025. En el caso de Younger la máxima cantidad de juegos participados en su carrera es de 131, lo cual sucedió el año pasado. Riley y Albies nunca lo han logrado, aunque ellos también llegaron a disputar 160 partidos en algún momento. Olson lo ha conseguido cada año desde que se unió a los Braves, durante las últimas cuatro temporadas, y una vez en Oakland en el 2018.
Los jugadores de los Mariners que figuran en la lista parecen ser los menos propensos a mantener este ritmo de juego, por dos razones. La primera es su posición en la tabla de clasificación. La concept de que un novato juegue en absolutamente todos los partidos resulta casi impensable. Arozarena se perfila para firmar una de las mejores temporadas de su carrera; sin embargo, no es el tipo de estrella que justifique mantenerlo en la alineación titular en cada encuentro si atraviesa una mala racha. La segunda razón es que los Braves, en realidad, tienen un solo truco: exprimir al máximo a todos sus jugadores.
¿Recuerdas cuando hablamos sobre cómo el número de jugadores que logran participar en todos los partidos de su equipo en un año determinado representa apenas una pizca del grupo de jugadores elegibles? Habría que remontarse a 2018 para igualar (e incluso superar) la cifra de 26 jugadores que lo han conseguido en lo que va de este año. Tan solo 29 de los 945 jugadores elegibles lo lograron entre aquel entonces y 2025, lo que equivale aproximadamente a un 3%. De esos 29, nueve—casi un tercio—pertenecían a los Braves. Además de las cuatro temporadas consecutivas en las que Olson lo consiguió, Freddie Freeman, Nick Markakis y Marcell Ozuna lo lograron una vez cada uno; Dansby Swanson, por su parte, lo hizo en dos ocasiones. Como se puede apreciar, en parte esto se debe al peso de las grandes figuras del equipo, mientras que en otra parte parece responder simplemente a una filosofía organizacional.
Incluso si se quisiera decir que el hecho de jugar en absolutamente todos los partidos es una cuestión poca importancia, salvo en las carreras Cal Ripken Jr. y Lou Gehrig, la manera en que los Braves lo están llevando a cabo se extiende a lo largo de la alineación. Nueve de sus bateadores han jugado en al menos 75% de los partidos. (Esto incluye a Ronald Acuña Jr., quien ha jugado en prácticamente todos los partidos en los que ha estado disponible, a excepción de uno en el que permaneció en el banquillo pese a haber sido activado técnicamente de la Lista de Lesionados tras sufrir una distensión en el tendón de la corva). Los Royals son el único otro equipo que los iguala en este aspecto.
La mayoría de los equipos cuentan con entre seis y ocho jugadores que han tenido tal volumen de participación. Al examinar la lista, uno puede hacerse una concept de la profundidad de cada equipo. Algunos equipos, como los Cubs, se apoyan en sus jugadores principales, como perros de trineo, para salir adelante. Dos tercios de su alineación han registrado apariciones en al menos el 90% de sus partidos hasta la fecha, seguido de un notable descenso en la participación que se manifiesta en el uso de diversos sistemas de rotación. Otros equipos, como los Angels, se apoyan en los jugadores disponibles antes de recurrir a un carrusel de jugadores secundarios.
En última instancia, los equipos trabajan con los recursos que tienen. Los números pueden parecer una lista interminable si se permite que tracen ese camino psychological. Sin embargo, en un juego que ofrece posibilidades aparentemente infinitas, el número de turnos al bate disponibles es limitado. Una visión world como esta ofrece una perspectiva sobre las múltiples combinaciones que abundan, y sobre cómo todos intentan sacarles el máximo provecho para compensar sus imperfecciones.
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